Cerro de las cabezas

Muy cerca de Valdepeñas, el yacimiento del Cerro de las Cabezas figura entre los más importantes vestigios de ciudades íberas completas de toda la península. Se trata de un importante yacimiento datado entre los siglos VII y II antes de nuestra era.

Por los restos encontrados, se trata de una ciudad íbero-oretana fuertemente fortificada, junto al río Jabalón. La importancia de este yacimiento no sólo se debe que se trataba de una gran ciudad íbera, sino que desde su abandono (allá por el siglo II antes de Cristo), la ciudad no fue ocupada ni repoblada posteriormente, salvo al parecer, algún esporádico asentamiento medieval en la parte superior del cerro. Tal hecho ha permitido que los restos se conserven prácticamente inalterados durante todos estos siglos, lo que permite contemplar una ciudad íbera tal y como fue hace unos 2500 años atrás.

Restos de almacenes íberos en el cerro de las cabezas

Restos, desde el exterior de las murallas

Actualmente, apenas hay descubierta una pequeña parte de la totalidad del yacimiento. Si nos guiamos de fotos aéreas, se puede atisbar lo que probablemente sea el perímetro de la ciudad y sus murallas, varias veces el tamaño de los restos excavados a día de hoy. Se estima que pueden ocupar en torno a 14 hectáreas. En las fotos aéreas, destaca en la cima del cerro una misteriosa estructura de forma aproximadamente hexagonal, de gran tamaño, y separada del resto de la ciudad por otra muralla. Pendiente de estudio y excavación arqueológica, actualmente su uso se desconoce.

Foto aérea (Google Maps): Se aprecia el recorrido de las murallas y una misteriosa estructura hexagonal (sin excavar) en la parte superior del cerro. En la parte inferior, junto a la autovía, la pequeña parte de la ciudad que ha sido descubierta y estudiada hasta la fecha.

Lo primero que llama la atención al acceder a los restos y que nos indica que no estamos ante un asentamiento íbero cualquiera es el tamaño y robustez de las murallas que rodeaban la ciudad. Son murallas "ciclópeas", así denominadas por estar construidas de enormes sillares de piedra y sin argamasa que las una. El perímetro total de la muralla era de 1600 metros.

Murallas ciclópeas: En el panel informativo vemos una recreación de cómo podrían haber sido en su esplendor.

Bastiones y almacenes situados tras las murallas ciclópeas.

Aparte de las murallas, se puede pasear por sus calles, que conservan algunas su empedrado y acceder a las viviendas, hornos, talleres, silos de cereal, etc. Cabe destacar que de los edificios se conservan muros de mampostería de aproximadamente un metro de altura, ya que sobre estos cimientos, se solía construir en adobe, tapial y barro, con techos de madera. Obviamente, tierra y madera han desaparecido tras más de dos milenios de abandono.

Esta ciudad fue un gran centro agrícola y con una importante producción de cerámica. Debió también tener gran influencia política y/o administrativa en la comarca. La ciudad se deshabitó en el siglo II antes de Cristo. Por los vestigios hallados, el abandono se produjo de forma precipitada y la ciudad fue incendiada. No volvió a repoblarse. Esto ha permitido el estudio de la ciudad íbera tal y como fue, sin modificaciones posteriores.


Gran cantidad de viviendas.

Detalle de algunas de las viviendas y almacenes.

Aquí se situaba una de las entradas a la ciudad.
En el panel se ve una imagen con la recreación de las murallas.

Muros de mampostería, sobre los cuales se edificaba en barro o tapial.

Diferentes estructuras de viviendas.

En primer plano, lo que pudo ser un horno, con forma circular.


Junto a los restos de la vetusta ciudad íbera hay construido un centro de interpretación cuya visita ayuda a entender la forma de vida de los habitantes que poblaron esta ciudad, así como las construcciones que se realizaban, utensilios, herramientas, ritos, etc.

Se trata pues, de un yacimiento verdaderamente destacable y bien conocido, aunque al que creo que no se le da la importancia suficiente (como a gran parte del olvidado patrimonio manchego). De los pocos de la época íbera que con semejante envergadura existen en la península. De las escasas ciudades íberas completas. Esperemos que con el tiempo se vayan descubriendo nuevas estructuras y realizando nuevas excavaciones que saquen a la luz la enorme ciudad que bajo el cerro se esconde, y se valore la importancia de una de los más destacables asentamientos íberos descubiertos en la península. Merece una pausada visita recorriendo sus calles.


----- MAPA -----



Comentarios

  1. No tenía ni idea de este sitio.. los pequeños muros son los originales?? Para el tiempo q tienen estan muy bien conservados.. casi parecen restaurados 😄

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    1. Claro, las construcciones son las originales. Si acaso se han realizado trabajos de limpieza y consolidación.
      Sorprende el tamaño de la ciudad y lo que queda por descubrir. Viendo las fotos aéreas, se debe haber descubierto no más de una décima parte de toda la ciudad.

      Como siempre, gracias Eze por tus habituales comentarios.

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