Mina La Condenada

La mina de "La Condenada" es uno de los escasos ejemplos visitables de mina romana de LAPIS SPECVLARIS en la península. Se ubica en Osa de la Vega, en plena Mancha conquense. Esta comarca, junto con parte de la Alcarria, alrededor del siglo I de nuestra Era concentraba de las mejores y más abundantes minas de cristal de yeso en todo el imperio romano, también conocido como yeso especular o "espejuelo". Es a lo que los romanos conocían como LAPIS SPECVLARIS.

Pozo de entrada a la mina "La Condenada", protegido por rejas.

Estos complejos mineros, se concentran alrededor de la ciudad romana de Segóbriga, muy cerca de Saelices (Cuenca). Segóbriga es uno de los parques arqueológicos de la región. La gran importancia, prosperidad y tamaño que alcanzó esta esta ciudad se debe a que fue el principal centro de negocio y administrativo de LAPIS SPECVLARIS, desde el que se gestionaba su extracción, transformación, distribución y exportación por todo el imperio. En el siglo I, Plinio el viejo, escribió en su obra "Historia Natural" que este mineral era extraído en la Hispania Citerior, donde se encontraban las mejores minas, ubicadas en 100.000 pasos alrededor de Segóbriga (unas 100 millas romanas, que equivaldrían a unos 150 km en la actualidad). Por tanto, la ciudad romana de Segóbriga debe su existencia e importancia a las minas y al mineral que se extraía de ellas. Segóbriga no se comprende sin estas minas de LAPIS SPECVLARIS ni viceversa.

Monumental anfiteatro de Segóbriga.
Tal magna obra fue financiada gracias al pingüe negocio del LAPIS SPECVLARIS.


La importancia de este mineral en esta época (hasta alrededor del siglo I), era debida fundamentalmente al uso que se le daba en la construcción. Se trata de un mineral transparente y muy fácilmente exfoliable en grandes láminas, con lo que se consiguen placas de pequeño grosor y gran superficie, ideales para ser colocadas en las ventanas o vanos, permitiendo entrada de luz pero cerrando el espacio. Las técnicas de fabricación de vidrio para su uso en construcción, no se desarrollarían hasta el siglo II, momento en el cual el uso de LAPIS SPECVLARIS fue en decadencia, conforme el vidrio fue ganando en versatilidad y facilidad de fabricación.


El Quijote visto a través de un cristal de LAPIS SPECVLARIS de unos 5 mm de grosor.
Se aprecia la transparencia que podía alcanzar una lámina de este mineral.


Recreación del uso de LAPIS SPECVLARIS en una ventana.
(Centro de Estudios e Interpretación de las minas romanas de LAPIS SPECVLARIS, en Osa de la Vega)


La mina de "La Condenada" se ubica en Osa de la Vega, a unos 30 km de Segóbriga. Aunque es la única visitable turísticamente, no se encuentra aislada, sino que forma parte de un gran complejo minero mucho más amplio, con numerosos pozos, minas y vestigios de centros de transformación del mineral. Se sitúa en el paraje de "las Obradás" o "las Horadadas" (que hacen referencia a la multitud de agujeros que horadaban el monte). En este lugar se han podido documentar al menos 25 minados romanos, siendo "La Condenada" solo uno de ellos. En época romana sin duda habría muchos más, pues el paso del tiempo los ha colmatado y camuflado. En el complejo se encuentran además vestigios de varios centros de transformación y procesamiento de mineral, como el yacimiento de "los espejares", situado al pie del cerro. Se trata pues de un centro minero romano de primer orden.

Yacimiento "Los Espejares": Centro de transformación del material extraído de las minas.
El suelo se encuentra "sembrado" de cristales de espejuelo.
Las lomas con pinos, se formaron en época de la explotación, con las acumulaciones de escombros y residuos de las minas.

Vista general del complejo minero.
Es una sucesión de hondonadas, agujeros, excavaciones y lomas donde se apilaban los escombros y deshechos extraídos de las minas.


La mina de "La Condenada" ha sufrido muy pocas transformaciones desde su explotación en época romana, lo que permite hacerse una idea muy aproximada sobre los métodos de extracción de mineral y condiciones de trabajo. Esto no quiere decir que la mina haya estado sin acceso desde entonces pues existen vestigios de ocupación de esta mina en épocas posteriores para diferentes usos. Entre ellos, cabe destacar la aparición de un pequeño tesoro de monedas visigodas, escondido en una de las galerías más profundas. También la existencia de enterramientos visigodos en el interior de la mina, de los que ya tenían conocimiento monjes en el siglo XVII, y de cuya visita se tiene constancia por las firmas y fechas que plasmaron en las paredes, además de los documentos que redactaron en donde describían las minas. También en las paredes de las galerías se encuentran "graffitis" de huidos y perseguidos por la inquisición que encontraron en estos túneles un escondite donde permanecer ocultos. La poca dureza de este mineral facilitaba la escritura en sus paredes de cristal de yeso. Recordemos que el yeso tiene dureza 2 sobre 10 en la escala de Mohs (dureza de minerales), pudiéndose rayar sus cristales incluso con la uña.

"Anno 1647": Un recuerdo del siglo XVII grabado en el techo.

Detalle de graffiti del XVII. Además de la pista que da la fecha, la precipitación de mineral en el interior del surco de escritura, permite corroborar la antigüedad del mismo.

Otro recuerdo de 1666, dejado por un monje explorador.


No obstante, a pensar de su buena conservación, las prospecciones arqueológicas y la adecuación del acceso para permitir la visita turística han añadido algunos elementos como escalera metálicas, barandillas y por supuesto iluminación. Esta estructura original, permite observar e interpretar los métodos de explotación. Se seguían los filones de mineral sin una organización regular de la galerías, aunque con una estudiada distribución de cargas sobre las columnas y muros para evitar el colapso de la mina. Otros elementos observables también de mucho interés son los muchos lucernarios (recovecos en las paredes donde se apoyaban las lámparas para iluminar las galerías), las marcas de trabajo y herramientas en la roca, los huecos o mechinales donde se apoyaban mecanismos para grúas o izado de mineral al exterior, etc.

Descendiendo a la mina, por la entrada vertical.
La visita transcurre alrededor de los 15 metros de profundidad.


Bajando por la galería.

La visita es guiada y no entraña dificultad para alguien con movilidad "normal". Los niños la disfrutan por la sensación de aventura. No obstante, la bajada a la mina no la podrán hacer personas movilidad reducida, como se observa en este tramo. Claustrofóbicos abstenerse.

Lucernario con lámpara de aceite.
Ejemplifica la luz de la que disponían los mineros durante su trabajo.

Galería repleta de marcas de herramientas usadas para picar las paredes.

Filón de LAPIS SPECVLARIS.
En este caso se dejó sin extraer por seguridad, ya que la columna sustenta el peso del techo en esta galería.

Alumbrando con la linterna a las paredes, se aprecia la trasparencia del mineral.
En este caso, la luz inunda interiormente toda la roca.


La mina se organiza en diferentes niveles aunque existen galerías inferiores que aún no han sido investigadas por encontrarse colmatadas, bien por derrumbamientos o porque una vez acabada la veta de mineral se volvían a rellenar de escombros. Queda mucho por descubrir, no solo en esta mina concreta sino en todo el resto del gran complejo minero.

Vista general de una de las salas principales de la mina, desde donde se distribuyen diversas galerías.

Profundo pozo hacía galerías en niveles inferiores.


La visita de la mina debe realizarse a través del "Centro de Estudios e Interpretación de las minas romanas de LAPIS SPECVLARIS", situado en el propio casco urbano de Osa de la Vega. En enlace oficial es este:


En la comarca, existen muchas más extracciones y minas de este mineral. Algunas (pocas) adaptadas a visitas turísticas como La Condenada. Otro ejemplo es la Mina de La Mora Encantada (Torrejoncillo del Rey - Cuenca). No es muy conocido, pero La Mancha cuenta con este patrimonio histórico y geológico legado por los romanos, en los alrededores de Segóbriga. prácticamente único en la península y casi en todo el imperio romano a lo largo y ancho del Mediterráneo. La visita a la mina nos transporta dos mil años atrás, descubriendo las condiciones de trabajo de los mineros y los sorprendentes métodos de explotación mineral usados en la época. Un recorrido guiado que se transforma en un viaje en el tiempo de dos milenios... 


Volviendo a la superficie.


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Comentarios

  1. Queda muy bien explicado la conexión de Roma y las minas de Hispania. Conozco las Médulas, Castulo… pero hasta ahora desconocía la que aquí nos dejas en este buen trabajo. Enhorabuena

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    1. Hispania era una provincia rica en recursos mineros para Roma, como los ejemplos que indica. Me alegra haberle descubierto estas explotaciones de LAPIS SPECVLARIS, que por otro lado, eran posiblemente las más importantes en cantidad y calidad de todo el imperio. Y las tenemos en La Mancha.

      Muchas gracias por comentar.

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  2. Muy buen post, que nos adentra aún más en la historia antigua de La Mancha y la estratégica importancia que tuvo para Hispania, sin duda, la provincia del Imperio Romano que mayor rédito económico le dio. Poco a poco, van saliendo a relucir más lugares de impronta romana (y por ende, prerromana) por la zona. Ahora falta que despierte el interés del público. Gracias por la explicación, y enhorabuena!

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    1. Poco a poco, esperemos que estos lugares se conozcan más y mejor.
      Por ejemplo, este complejo minero tiene un potencial para estudios arqueológicos durante muchas décadas.
      Gracias David L, por leer y por comentar.

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  3. Desconocía la existencia de la mina pero me la apunto para cuando vaya por la zona. La mezcla de centro de interpretación, paisaje, mina y visita guiada me atrae mucho. Mil gracias por la información, tan bien contada, como siempre, y por seguir descubriéndonos lugares

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    1. Hola Marta.
      Me alegra verte por aquí. Esa mezcla que indicas no solo es atrayente, sino que además está muy bien montada. Para mí, es una visita muy didáctica que merece mucho la pena.
      Gracias por el comentario.

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  4. Os recomiendo visitar la Mina romana de Lapis Especularis de Torrejoncillo del Rey, que forma parte del conjunto de minas que proveían a Segobriba.
    http://torrejoncilleros.blogspot.com/2012/12/libro-la-reactivacion-como-bien.html

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    1. Así es. Es la llamada Mina de La Mora Encantada. Se nombra en el presente artículo.
      De hecho, fue la primera mina de Lapis Specvlaris adaptada al turismo, de la que tuve noticia, aunque aún no he tenido la fortuna de visitarla. La tengo anotada en la lista de lugares pendientes.
      Gracias por comentar.

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