Castillo de Miraflores

En el término municipal de Piedrabuena, el castillo de Miraflores se localiza en el histórico Campo de Calatrava, en una privilegiada posición junto a una ruta alternativa del camino que se dirigía de Córdoba a Toledo. No es un castillo muy conocido ni visitado por varias razones: Su acceso aunque no es difícil, sí que precisa de recorrer varios km por camino en no muy buen estado; vamos, que no hay una buena carretera hasta la puerta ni indicaciones de como llegar. Aparte, el castillo es de dimensiones reducidas y lo que queda de él, a primera vista, no son unos restos espectaculares, pero sí que tiene gran interés y valor si se sabe interpretar lo que tenemos delante, pues se trata de uno de los mejores conservados de su época en la comarca.

El castillo de Miraflores, encaramado en la roca

Se tiene constancia de su existencia desde mediados del siglo XII, como fortaleza de la Orden de Calatrava, cuando esta tierra marcaba la frontera entre almohades y cristianos, aunque se supone su construcción como fortaleza islámica entre los siglos IX y X.

Tras la batalla de Alarcos (1195), que supuso la desestabilización del reino de Castilla y con ella la caída de la frontera castellana en la línea del Guadiana, el castillo resistió un año más antes de ceder ante los almohades, sufriendo un asalto del que se han conservado algunos vestigios arqueológicos, como puntas de flecha y bolaños de armas de asedio.

Vista exterior de la torre y muralla

Es durante este periodo, posterior a la batalla de Alarcos, cuando los almohades reforman el castillo. Las estructuras que actualmente se conservan son en su mayoría de esta época. A lo largo de este tiempo y desde esta posición de frontera, los almohades lo utilizarán para lanzar ataques contra tierras toledanas, hasta que Alfonso VIII recuperaría el castillo en el marco de la campaña que desembocaría en la batalla de las Navas de Tolosa (1212).

Puerta de entrada, desde el exterior: El acceso en fuerte pendiente.
Se aprecian las diferentes capas constructivas del recinto:
Base de mampostería y sobre ella diferentes capas de tapial y encofrado.

A partir de ese momento (1212) y con el avance de las tropas cristianas en Andalucía, el castillo de Miraflores va a caer lentamente en declive a favor del cercano castillo de Mortara donde se configuraría una de las encomiendas de la Orden de Calatrava. El castillo de Mortara, se situaba en lo que es el actual casco urbano de Piedrabuena. Lo poco que queda de ese castillo, está reconvertido hoy día en plaza de toros.

Interior de la puerta. Sobre ella, se aprecian el hueco
que albergaba el mecanismo de elevación del rastrillo,
que al parecer, fue una remodelación cristiana.

Tras siglos de triste abandono, recientemente (2013) el castillo ha sido afortunadamente restaurado y se han consolidado las estructuras, además de añadir elementos de seguridad y paneles informativos. Aparte de unas espléndidas vistas desde las alturas, se puede admirar su muralla, puerta, el aljibe, varios almacenes, una sala trapezoidal, la torre (que tenía 4 plantas interiores en madera) y las caballerizas. Sobre estas últimas se asentaba la sala principal soportada por suelo de madera hoy desaparecido.

Caballerizas, sobre la que se asentaba la sala principal.
Al fondo, los restos de la torre.
Se aprecian los huecos en las paredes (al fondo) donde
se introducían los extremos de las vigas de madera
que sustentaban el piso superior.

Detalle del aljibe, del que se hundió gran parte de su bóveda de cañón.
 Sobre este, también había otro piso en madera:
Lo atestiguan los huecos de las vigas en la pared. Esta sala
tenía comunicación con la sala sobre las caballerizas a través
de la puerta que hay sobre el aljibe.
En la foto, a la derecha del aljibe, la puerta de las caballerizas.

El principal interés, es que casi todas las construcciones son de época almohade, con pocas reformas posteriores, ya que, como hemos dicho, una vez reconquistado, la actividad principal se trasladó al castillo de Mortara. En la comarca son escasos los castillos tan bien conservados de esa época que no hayan sufrido grandes modificaciones por los cristianos o no estén en estado ruinoso. Por ejemplo, de su época y cercanos, en peor estado encontramos los castillos de Alarcos, Benavente, Ciruela, Caracuel y Salvatierra.

A día de hoy, la visita al castillo es libre a pesar de tener una verja con cerrojo en la puerta, pero sin candado. Se puede acceder libremente dejando al salir la puerta como estaba cuando se entró.

Vistas de Piedrabuena desde el interior (sobre la muralla).
Los campos reflejan el color del seco verano manchego.

Podéis encontrar más información sobre su historia y la explicación de cada una de sus estructuras y planos en el documento que os adjunto, en el apartado 5:


El acceso hasta el castillo se hace por un camino que parte desde el final del polígono industrial de Piedrabuena. Se puede circular con un turismo pero se agradece un todoterreno. Además el camino pasa por el arroyo de la Peralosa que hay que vadear y en época de lluvias podría ser complicado cruzarlo. Y si no lleváis todoterreno, además, la última cuesta antes del castillo resulta muy complicada por su fuerte pendiente, baches y piedra suelta; mejor dejar el coche abajo y subir andando unos 300 metros.


----- MAPA -----

Comentarios

  1. Un paseo muy bonito el de subida al Castillo!!! Lo recomiendo. Muy buena entrada Jesús, ya estaba yo esperándola ansiosamente!!

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    1. Gracias por su comentario, señor/a Unknown. Verdaderamente, es una agradable subida recompensada además por las vistas desde las alturas y el paisaje de monte, jaras y encinas.

      Espero no haber apaciguado del todo sus ansias lectoras con esta entrada y que continúe siguiendo Mancha Ignota y disfrutando de las próximas.

      Gracias y saludos.

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